viernes, agosto 25, 2006

Poemas de Leopoldo María Panero

No le darán nunca el Nobel, ni siquiera algún premiete convocado por los diferentes ministerios de turno (progres incluidos) o fundaciones encargadas de cubrirse las espaldas. Nos referimos a Leopoldo María Panero, poeta alejado de los círculos oficiales por hallarse fuera de todo politiqueo y seguidismo. Su principal problema: ser español. Una figura así en un país como Estados Unidos hubiera sido aclamada y mimada desde hace muchísimo tiempo. España, sin embargo, aún tiene el sermón de los domingos tan incrustado en la sesera que todavía le cuesta exhibir a sus supuestos "malditos" (¡qué expresión más horrible!) con cierta naturalidad. Con o sin locura, Panero es uno cuatro o cinco mejores poetas de la lengua castellana del último cuarto de siglo (para muchos es directamente el mejor). Su mejor presentación: ser sincero y no ocultar la falta de un aliento poético detrás de oscuras máscaras y archisabidos recursos estílisticos. Ahí van unas cuantas muestras de su talento.

Proyecto de un beso

Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga
te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra
te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido
te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra
te mataré mañana cuando la luna salga,
y salir de aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación
te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida
te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas
te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.

Diario de un seductor

No es tu sexo lo que en tu sexo busco
sino ensuciar mi alma:
deflorar
con todo el barro de la vida
lo que aún no ha vivido.

Como un perro...

Como un perro me ladro a mí mismo
y escarbo en los restos de mi alma
igual que alguien que quiso ser
y se convirtió
en vapor de sí mismo, en seda
rasgada por los lebreles del tiempo.

Un asesino en las calles

No mataré ya más, porque los hombres sólo
son números y letras de mi agenda
e intervalos sin habla, descarga de los ojos
de vez en vez, cuando el sepulcro se abre
perdonando otra vez el pecado de la vida.
No mataré ya más las borrosas figuras
que esclavas de lo absurdo avanzan por la calle
agarradas al tiempo como a oscura certeza
sin salida o respuesta, como para la risa
tan sólo de los dioses, o la lágrima seca
de un sentido que no hay, y de unos ojos muertos
que el desierto atraviesan sin demandar ya nada
sin pedir ya más muertos ni más cruces al cielo
que aquello, oh Dios lo sabe, aquella sangre era
para jugar tan sólo.

A mi madre (reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve).

La poesía destruye al hombre...

La poesía destruye al hombre
mientras los monos saltan de rama en rama
buscándose en vano a sí mismos
en el sacrílego bosque de la vida
las palabras destruyen al hombre
¡y las mujeres devoran cráneos con tanta hambre
de vida!
Sólo es hermoso el pájaro cuando muere
destruído por la poesía.

1 Comments:

At 25/8/06 17:53, Anonymous Sísifo k. said...

ES directamente el mejor poeta español de esta mitad del siglo. El más poeta, el más poietai, el más cercano a la poesía como POiesis. Nada parecido a su furia ni a su fragilidad. Y la verdadera lástima es que este pouto pais de mierda siga sin aprender, y siga destrozando a los Panero de turno.

 

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