domingo, octubre 01, 2006

El problema de los universales: el nominalismo

1. INTRODUCCIÓN AL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES (PU)

El nominalismo (del latín, nominalis, “de o perteneciente a los nombres”) es uno de los problemas más viejos, más fundamentales y más discutidos a lo largo del pensamiento filosófico. En pocas palabras, el nominalismo es una doctrina desarrollada en la Edad Media según la cual las abstracciones, conocidas como universales (tema central de la filosofía medieval), carecen de una realidad esencial o sustantiva, pues tan sólo los objetos individuales tienen una existencia real (véase el ejemplo de Armstrong entre mesa/mesa, el cual viene a decir que los universales son aquellos elementos que se repiten en los particulares). Estos universales (como animal, nación, belleza y círculo) eran considerados sólo nombres sin sustancia, luego no son seres ni entidades concretos sino meras abstracciones, sonidos de la voz (“flatus vocis”), o lo que viene a ser lo mismo, palabras que pueden denominar a varios individuos indistintamente y por lo tanto existen únicamente en el campo intelectual, no en la realidad.
La doctrina nominalista se opone a la teoría filosófica definida como realismo extremo, según la cual los conceptos universales tienen una existencia real e independiente anterior a, y aparte de, los objetos particulares. Los universales, según los realistas, son anteriores y están fuera de las cosas. Con esto, seguían a Platón y su doctrina de las ideas arquetípicas. Para los nominalistas, suponer la existencia de esos universales significaba limitar el pensamiento y el poder de dios. Según su doctrina, sólo tenían existencia real los individuos o las entidades particulares. Esto planteaba un dilema teológico serio, pues para el dogma cristiano, Padre, Hijo y Espíritu Santo constituyen una unidad indivisible. De acuerdo con los nominalistas —argumentaban sus opositores— habría que concebir al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como tres divinidades distintas —de ahí que la ortodoxia se opusiese a los nominalistas—. Por otro lado, la argumentación realista comentaba que si los universales no tenían existencia real, tampoco era posible imponer leyes generales a los hombres, y sobre todo, la ley divina.

2. EL PROBLEMA DE LOS UNIVERSALES EN LA FILOSOFÍA MEDIEVAL

Es difícil definir el concepto “filosofía medieval”. En primer lugar, el término “medieval” es en sí mismo vago a efectos filosóficos. Una convención aceptada generalmente engloba bajo este epígrafe el periodo comprendido entre Boecio (siglo V) y Guillermo de Ockham (siglo XIV). Es decir, más de 800 años de la historia del mundo occidental. Esto último, a su vez, aparta de nuestro campo de estudio casi todo el pensamiento medieval ajeno a Europa o al mundo islámico. En segundo lugar, el término “filosofía” se aplicaba en la edad media a un amplio abanico de saberes, desde la astronomía a la teología, pues se usaba como sinónimo de “sabiduría” o “conocimiento”. Por tanto, el término “filosofía” se utiliza aquí en su sentido moderno, para referirse a la investigación rigurosa de cualquier asunto al nivel más abstracto y general y no a sistemas de pensamiento (independientemente de su complejidad o sofisticación) consistentes en opiniones sobre la naturaleza de las cosas o reglas acerca de cómo debería vivir el ser humano (que es lo que ocurrió durante los primeros siglos del cristianismo, de ahí que consideremos que la filosofía medieval propiamente dicha se inicie en la figura de Juan Escoto Eriúgena). Las cuatro fuentes principales de la filosofía medieval fueron la filosofía clásica y las tres religiones más importantes de la época: el cristianismo, el judaísmo y el islam. Pese a que el neoplatonismo ejerció alguna influencia, especialmente sobre algunos pensadores islámicos primitivos, Platón fue una figura mucho menos importante que Aristóteles. De este autor se tendrá como idea clave el dualismo que mantiene a través del mundo de las Ideas, que no tiene un espacio y un lugar concretos1. En este dualismo las Ideas poseen una consistencia autóctona y no dependen del mundo físico (la ciencia para Platón no es una opinión, sino una intuición de las ideas, una imagen muy alejada de nuestra actual concepción del conocimiento científico). Aristóteles rechaza el dualismo de su mentor porque para él los universales sólo suceden en las cosas particulares y en la mente; de hecho, el nominalismo evolucionó a partir de la tesis de esta tesis aristotélica de que toda realidad consiste en materias individuales.
Así pues, con los precedentes de Platón y Aristóteles sobre la mesa, Boecio (480-524) será el primero en practicar una forma de realismo moderado. Filósofo y hombre de Estado romano, Boecio supo ganarse la estima y confianza de Teodorico I el Grande, rey de los ostrogodos, y por entonces señor también de Roma, quien en 510 le nombró cónsul. Más tarde fue acusado por sus enemigos de preparar una traición, y, aunque inocente, fue encarcelado en Pavía y ejecutado. Mientras estuvo en la cárcel escribió De Consolatione Philosophiae (Sobre la consolación de la Filosofía, 523), obra filosófica que, aunque escrita por alguien que no era cristiano, contiene muchos elementos de la ética cristiana por lo que fue tenida en muy alta consideración durante toda la época medieval. Se hicieron muchas traducciones de la obra y muy célebres son las del rey Alfredo el Grande y la del poeta Geoffrey Chaucer. Boecio escribió también un tratado de lógica sobre todo influido por la terminología lógica de los medievales, y realizó diversas traducciones y comentarios de las obras de Aristóteles, que sirvieron para que los escolares de entonces se iniciaran en el conocimiento del filósofo griego; escribió también sobre música, aritmética y teología.
Tras Boecio nos encontramos con un período de decadencia y el posterior renacimiento y declive carolingios (siglos VII-X), durante el cual tuvo lugar una notable defensa por la educación y el mecenazgo de las artes, propiciando el desarrollo de las artes y el pensamiento. En este contexto surge la figura del que está considerado el creador del primer gran sistema filosófico de la Edad Media, Juan Escoto Eriúgena (815-877). Nacido en Irlanda, en torno al 847 Carlos I, rey de Francia, le nombra supervisor de la escuela de la corte y le encarga que traduzca al latín las obras del neoplatónico Dionisio el Areopagita. Eriúgena, que no quiso someter sus obras al control de la censura, entró en conflicto con el papa Nicolás I. El rey Carlos le prestó su apoyo, aunque tuvo que vivir recluido en la corte hasta la muerte del monarca en 877. Los concilios de Valence (855), Langres (859) y Vercelli (1050) condenaron el tratado De Divina Praedestinatione (Sobre la predestinación divina, 851), que defiende la creencia de Hincmar, arzobispo de Reims, sobre el destino final de los individuos en el sentido de que éste no depende de Dios de una forma absoluta, ya que la voluntad también tiene algo que decir sobre la salvación o la condenación. Por otra parte, Eriúgena afirma también en sus escritos que no existe nada semejante a la condenación como se cree conforme a la tradición. Todos los seres humanos, afirma, se transformarán por igual en espíritus puros. En su panteística obra De Divisione Naturae (Sobre la división de la Naturaleza, 865-870), rechaza la creencia cristiana de que el universo fuera creado de la nada. Sostiene más bien que el mundo del espacio y del tiempo es una manifestación de las ideas presentes en el pensamiento de Dios y describe a este dios como el punto más alto de toda la evolución. Eriúgena afirma también que la razón no necesita ser sancionada por la autoridad; más bien al contrario, la razón es en sí misma la base de la autoridad. La obra De Divisione Naturae fue condenada en 1225, en el concilio de Sens, y el papa Honorio III ordenó que se quemara.
Pero yendo a la cuestión que nos ocupa, la controversia nominalismo-realismo se hizo ostensible una vez caído el Imperio carolingio, en los siglos XI y XII; la posición nominalista fue comentada por Roscelino, y la realista por Bernard de Chatres y Guillermo de Champeaux, defensores de la escolástica. Este problema entre nominalismo y realismo no era sólo filosófico sino también teológico, ya que Roscelino mantenía que la Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo), concebida en la teología tradicional de la Iglesia como constitutiva de una unidad de naturaleza divina, no puede ser entendida —de acuerdo con el método individualizador del nominalismo— sino como tres dioses distintos y separados, doctrina conocida como triteísmo. Por lo tanto la Iglesia se opuso tenazmente al nominalismo. Las implicaciones para la ética tuvieron también un gran alcance. Si no hay una naturaleza común para todos los individuos, entonces no hay ley natural que gobierna a todo el mundo; los actos son buenos o malos en el orden moral sólo porque están dispuestos o prohibidos por Dios. Una teoría intermedia entre el nominalismo y el realismo es la del conceptualismo, según la cual los universales, aunque no tienen una existencia real o en sustancia, sí existen como ideas o conceptos en la mente y son, por lo tanto, algo más que meros nombres. Otra teoría alternativa es el realismo moderado que sitúa los universales en la mente pero admite también un sustrato real en los objetos particulares.
Llegamos así a un período crítico de la historia de la filosofía: el siglo XIV, donde los filósofos de este período (Escoto, Ockham) critican los fundamentos de toda la filosofía anterior. Asimismo, supone el desmoronamiento de las estructuras sociales, políticas y religiosas medievales y la caída de las grandes síntesis filosófico-cristianas de raíz griega y se desarrollan las ideas e interpretaciones que llevarán, en último término, a la modernidad. Las dos grandes figuras, como se ha señalado, son el francés Juan Duns Escoto (1266-1308) y el inglés Guillermo de Ockham (1285-1349). Veamos brevemente sus planteamientos:
a) Tesis fundamentales de Escoto: Empeño por crear un sistema filosófico sólido y coherente, explicativamente útil en todos los campos de la realidad. Como Santo Tomás, se inspiró en Aristóteles e intentó asimilar lo más aceptable de su pensamiento. Pero, por ser franciscano, tuvo mayor influencia de la tradición agustiniana. Respecto al conocimiento de los objetos concretos del universo, aceptó de Aristóteles que conocemos la verdad y captamos las esencias universales de los seres naturales mediante la abstracción. El conocimiento consiste en un proceso de abstracción hacia los estímulos sensibles —igual que Tomás—, pero el entendimiento sí puede conocer directamente las cosas particulares/individuales, mediante una intuición directa/inmediata que puede resultar algo confusa —contra Tomás—. Finalmente, la libertad y la voluntad prevalecen sobre el entendimiento. Inspirado en la corriente agustiniana, Escoto opina que la voluntad se caracteriza por ser libre para elegir, y esta libertad hace que sea superior y más perfecta que el entendimiento. Mientras el entendimiento no puede dejar de reconocer la validez de un teorema matemático, la voluntad puede ir muchas veces contra la razón y actuar libremente.
b) Tesis fundamentales de Ockham: Ockham inaugura un nuevo estilo de hacer filosofía: ya no pretende construir un sistema, como Escoto y los grandes filósofos anteriores. Emprende una crítica sistemática de todos los sistemas filosóficos anteriores: platonismo, aristotelismo, agustinismo, tomismo y escotismo. Esta actitud se conoce como criticismo, y consiste en una actitud de crítica sistemática y razonada de las afirmaciones y doctrinas filosóficas anteriores, mostrando sus errores, confusiones y falta de coherencia lógica. Sus herramientas de trabajo son la razón, la lógica, el lenguaje y el análisis empírico o teórico. Reconoce, por tanto, la autonomía de la razón y de la filosofía frente a la fe, y no se siente atado a ningunos prejuicios doctrinales (filosóficos o religiosos anteriores). Semejante actitud, característica del s. XIV, fue favorecida por las circunstancias sociopolíticas mencionadas en la introducción. En esta época se va consolidando la filosofía como disciplina autónoma y se hace cada vez más crítica: revisa sus presupuestos y conclusiones, desconfía de todos los sistemas filosóficos anteriores y no duda en criticar las incoherencias de la fe. Muchos cristianos y miembros de la jerarquía vieron en esta concepción de la filosofía un serio peligro para la fe. Como reacción, se inclinaron por un misticismo religioso a menudo irracional directamente enfrentado al criticismo filosófico. Ockham elimina la zona de intersección entre fe y razón, y las considera fuentes de información distintas con contenidos también diferentes. Numerosas verdades de fe que Aquino consideraba racionalmente demostrables le parecen inconsistentes a Ockham, y las relega al ámbito “irracional” de lo religioso. Ockham también niega que tanto los atributos -omnipotente, inmenso, justo, perfecto, causa incausada...- como la existencia misma de Dios puedan ser demostrados racionalmente: pertenecen al ámbito de la fe. Para ello estudia uno de los elementos fundamentales utilizados por Santo Tomás en las cinco vías: el recurso al principio de causalidad. Que los fenómenos obedecen a causas es innegable: todo efecto tiene una causa. Pero esa afirmación no basta para determinar cuál es la causa en cada caso. Sólo la observación detenida y rigurosa nos permite descubrir la causa concreta de cada fenómeno [la leche se calienta, pero puede ser por calor de butano, resistencia eléctrica, radiación microondas, etc.]. Semejante interpretación de la causalidad hace imposible una demostración de la existencia de Dios. Podemos estar seguros de que existirá una causa primera del universo, pero ello no nos autoriza a concluir que se trate del Dios creador del que habla la fe cristiana (adelanta las teorías empiristas sobre la causalidad de Hume y Kant, en parte). Finalmente, ni siquiera la existencia del alma puede ser demostrada convincentemente por vía racional.
Así las cosas, no debe de extrañar la postura nominalista radical que adopta Ockham, para quien no existen conceptos universales, sino sólo nombres universales (no existe el concepto universal “hombre”; sólo la palabra que utilizamos para nombrar al conjunto de los hombres). Pero el interés fundamental de Ockham no está en negar que existan conceptos universales, sino en negar que éstos tengan realidad extramental. No existe una esencia universal compartida por todos los hombres; sólo existen semejanzas entre unos hombres y otros, y en tales semejanzas está el único fundamento real de los conceptos universales. Y, aunque personalmente no contribuyó al progreso de la ciencia, lo cierto es que las ideas de Ockham fomentaron la investigación empírica. De hecho, puede decirse que allanó el camino de algunas teorías nominalistas modernas como el instrumentalismo, el pragmatismo, la semántica y el positivismo lógico.
Finalmente, el escolasticismo conoció un renacer brillante (aunque breve) durante el siglo XVI, especialmente entre los dominicos y los jesuitas. Fue importante en España, donde estuvo ligado a las figuras de Francisco de Vitoria y Francisco Suárez2.

3. PERSPECTIVAS POSTERIORES A LA EDAD MEDIA

Con posterioridad a la Edad Media las opciones del nominalismo al realismo están abiertas. Así, nos encontramos con varias perspectivas: el nominalismo puro; los nominalismos basados en predicados, conceptos y clases; los nominalismos de tropos y la aceptación de los universales.
a) El nominalismo puro: sólo hay particularismos sin nada que explique el clasificarlos por tipos. Ni siquiera la mereología se sitúa aquí. La relación “ser parte de” es un universal. Entre los problemas encontramos la ausencia de objetividad, el relativismo, el subjetivismo, el irracionalismo…
b) Nominalismos basados en predicados, conceptos y clases: bajo este apartado englobamos el nominalismo lingüístico (el cual afirma que algo que sea de cierto tipo significa que se le puede aplicar un determinado predicado), el nominalismo conceptual (en donde los predicados se sustituyen por conceptos en un sentido psicológico) y el nominalismo de clases (para el que algo sea de cierto tipo debe de pertenecer a cierta clase), el nominalismo de clases con clases naturales primitivas y el nominalismo de clases con relaciones primitivas de semejanza explicando las clases naturales.
c) Nominalismo de tropos: aquí encontramos los tropos propiamente dichos, que son particulares abstractos y que al ser particulares no pueden ser universales, y el nominalismo de tropos con relaciones primitivas de semejanza entre tropos.
d) Aceptación de los universales: tenemos dos versiones: la de Cook Wilson (ontología de tropos más universales) y Armstrong (ontología de universales más particulares).

1Esta teoría será decisiva para el principal autor del cristianismo, Agustín de Hipona, un incondicional del platonismo, que no hace otra cosa que trasladar el mundo de las Ideas a la mente de Dios.
2Como ya hemos tratado la escolástica española del Renacimiento en conferencias pasadas, no incidiremos más sobre dicho tema.

4 Comments:

At 15/3/10 01:47, Blogger Diana said...

Este documento me ha enseñado mucho acerca de un tema que tenia que investigary ojala se encontrara mas rapido ya que tuve que ver muchos enlaces "basura" para llegar a un pagina que si explicaba el tema de un modo ordenado y facil de entender.

 
At 12/12/11 20:11, Blogger Rodolfo Plata said...

JAQUE MATE A LA DOCTRINA JUDAIZANTE DE LA IGLESIA. El análisis racional de los elementos que integran la triada pre-teológica judeo cristiana, nos permite: ___criticar objetivamente el profetismo judío y la cristología de San Pablo que estructuran la doctrina judaizante de la Iglesia; visualizar nítidamente que el profetismo judío es opuesto a las enseñanzas de Cristo; visualizar la omisión capital que cometió Pablo en sus epístolas al mutilar al cristianismo de la doctrina más importante para la humanidad. Desechando la prueba viviente de la trascendencia humana patente en Cristo, que se alcanza practicando las virtudes opuestas a nuestros defectos hasta adquirir el perfil de humanidad perfecta (cero defectos). Disciplina que nos da acceso a los contenidos meta concientes, y potencialidades del espíritu__ Y la urgente necesidad de formular un cristianismo laico enmarcado en la doctrina y la teoría de la trascendencia humana (sustentada por filósofos y místicos, y su veracidad comprobada por la trascendencia humana de Cristo); a fin de afrontar con éxito: “el ateismo, el islamismo, el judaísmo, el nihilismo, la nueva Era y la modernidad”, que amenazan con sofocar al cristianismo. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

 
At 15/11/12 14:54, Blogger Rodolfo Plata said...

La relación entre la fe y la razón, la religión, la ciencia y la educación, se enmarca en el fenómeno espiritual de la trasformación humana: abordado por místicos y teóricos que han enriquecido la doctrina y la teoría de la trascendencia humana: conceptualizada por la sabiduría védica, instruida por Buda e ilustrada por Cristo y sus jornadas y metas descritas metafóricamente por los poetas místicos del Islam; la cual concuerda con los planteamientos de la filosofía clásica y moderna, y las conclusiones comparables de la ciencia: (psicología, psicoterapia, logoterápia, desarrollo humano, etc.). Relación inobjetable que la iglesia y los clérigos niegan, porque han separado la fe de la razón para de castrar mente a sus seguidores; y así evitar que los fieles se liberen de las mordazas que anudó Sn Pablo en su cristología al divinizar a Cristo __impidiendo que la fe se cimentara en Jesús histórico, su doctrina y ejemplo, a fin de alcanzar la trascendencia humana y la sociedad perfecta practicando el altruismo, el misticismo y el activismo social intensos__ para desplantarla en Jesús resucitado, fuente y cisma de la fe centrada en el culto, el rito, el rezo y la lectura bíblica, a fin de convertir en religión el movimiento cristiano inicialmente laico, judaizándolo y sujetándolo a la Ley judía y a la autoridad de la jerarquía religiosa. Apostasía que ha convertido al judeo cristianismo en religión basura, potentísima incubadora de generaciones de estultos en gran escala. http://es.scribd.com/doc/73946749/Jaque-Mate-a-La-Doctrina-Judaizante-de-La-Iglesia

 
At 6/6/14 00:27, Anonymous Anónimo said...

Amigo tenga encuenta que los judíos desconocen la venida de nuestro seńor Jesucristo por esto las enseñansas de ellos es difente a la de jesus

 

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