viernes, octubre 06, 2006

Fragmentos de una conversación epistolar con un teólogo reciclado (o casi)

—¿Ya no estás con Dios?
—Sí, estoy con él porque Dios está a favor de la tecnología.
—Ah, entonces estás con el Dios de los yanquis (…)
—Yo no tengo ningún tipo de problema ético: creo que estoy a favor de la ciencia y el pragmatismo.
—Entonces llevas el estigma religioso como una pose (…). En realidad la diferencia entre Jesús y Mahoma o entre Zapatero y Rajoy es mínima: los cuatro son la misma mierda.
—Ya, tú eres más partidario de Stalin, Hitler, Marx, Bush, Lenin…, que en el fondo son tan mierdosos como los cuatro a los que has citado.
—Yo sólo sé que mis dioses son terrenales y no una abstracción divina y que no son ninguno de los que has citado ya que, para que pueda confiar en ellos, tienen que tener afinidades conmigo (entre las cuales no se encuentra la castración sexual).
—Dios no desea la castración de nadie: no confundas lo que Dios quiere con lo que la Iglesia dice…
—Pero quien vende el producto de Dios es la Iglesia. Uno no se levanta un día y dice: voy a creer en un Dios abstracto (estamos condicionados). Si a ti no te hubieran dicho que existe una palabra que significa “Dios” en la que tienes que creer, en la que depositar todas tus esperanzas, a ti nunca se te hubiera ocurrido pensar en ello…
—Probablemente hubiera sentido lo mismo de todos modos, lo que en vez de denominar a esa palabra como Dios la hubiera llamado sol o luna, como hicieron los primitivos…
—Luego, 7.000 años de civilización no han servido para que abandones la superstición… ¡Ya se nota lo mucho que te entregas a la ciencia y la tecnología!
—Benito, la verdad es que tienes cosas de huele culos (?).