sábado, octubre 28, 2006

Pisando la dudosa luz del día

Another brick in the wall (Pink Floyd, 1979)

(Parte 1)
Papa ha volado al otro lado del océano.
Dejando solo un recuerdo.
Una foto en el álbum de familia.
Papa, ¿Qué más dejaste para mí?
Papa, ¿qué más te dejaste para mí?
A fin de cuentas fue solo un ladrillo del muro.
A fin de cuentas todo eso fueron ladrillos en el muro.
(Parte 2)
No necesitamos educación.
No necesitamos controlarnos.
Nada de oscuros sarcasmos en el aula.
Profesores, dejad a los chavales en paz.
¡Eh! Profesores, dejad a esos chavales en paz.
A fin de cuentas es solo otro ladrillo más en el muro.
A fin de cuentas eres otro ladrillo más en el muro.
No necesitamos educación.
No necesitamos controlarnos.
Nada de oscuros sarcasmos en el aula.
Profesores, dejad a los chavales en paz.
¡Eh! Profesores, dejad a esos chavales en paz.
A fin de cuentas eres otro ladrillo más en el muro.
A fin de cuentas eres otro ladrillo más en el muro.
(Parte 3)
No necesito brazos que me consuelen.
No necesito drogas para calmarme.
He visto la escritura sobre el muro.
No pienses que necesito cualquier cosa
No, no creas que necesito cualquier cosa.
Adiós, mundo cruel.
Hoy te abandono.
Adiós, Adiós, Adiós.
Adiós a todos, gente.
No existe nada que podáis decir
Para hacerme cambiar de idea.
Adiós.

***

La piel dura (L'Argent de poche, 1976, François Truffaut)

El mundo de los niños ha sido fuente de inspiración para Truffaut, en numerosas ocasiones. Su ingenio, imaginación, vulnerabilidad y fuerza, vuelven a quedar reflejados en esta deliciosa historia que aúna drama, comedia y fantasía. Las experiencias de un grupo de niños, de diferentes edades y situaciones familiares, todos ellos de la pequeña ciudad de Thiers, Francia. Patrick vive con su padre inválido, tan sólo quiere encontrar el amor y pronto recibirá su primer beso. Julien vive en un hogar desbaratado, su madre, alcohólica, lo maltrata, el director del colegio lo califica de "caso especial" y termina convertido en ladrón, mentiroso y delincuente. Es en definitiva, un superviviente. Alrededor de estos dos personajes gira la vida de otros tantos niños, de los que se irán conociendo sus historias.
Una secuencia de la película de Truffaut señala magistralmente la diferencia entre el mundo de los niños y el de la escuela, la lejanía entre maestros y alumnos. La maestra, mademoiselle Petit, intenta sin ningún éxito que los alumnos reciten un texto de «El Avaro», de Moliére, en el que Harpagnon dice: «¡Al ladrón, al ladrón, al asesino, al criminal…!». Los alumnos, y sobre todo uno de ellos, Bruno, lo recita de memorieta, dando la sensación de que no lo comprende en absoluto. La maestra insiste varias veces, pero todo es inútil, el alumno, recita sin ningún tono, sin inflexiones de voz, sin gestos… La misma maestra lo interpreta con el fin de hacerle comprender cómo se debe hacer, pero ni por esas. Bruno vuelve a comenzar sin entusiasmo, en tono rutinario e inexpresivo; por suerte para él, es interrumpido por un profesor que entra y sale con la maestra de la clase. En ese momento todo cambia. Cuando la maestra hace su salida y Bruno se cerciora de que va hacia el patio, radicalmente se transforma y dice: «Os voy a demostrar cómo lo haría Harpagnon». Bruno da en ese momento una lección de interpretación deslumbrante, magistral, moviéndose por toda la clase, vibrando en su interpretación; un verdadero actor, que no quiso sorprender a su maestra, pues hubiera caído en ridículo ante los demás. En este caso Bruno es el ganador en la escaramuza.
***
Los 400 golpes (Les quatre cents coups, 1959, François Truffaut)
El título se refiere a una expresión francesa cuya traducción podría ser "hacer las mil y una" refiriéndose a todas las trasgresiones del personaje en la película, aunque también juega con el significado estricto de la palabra, con la cantidad enorme de golpes que la vida propina al protagonista. La película tiene una gran parte autobiográfica y presenta la primera aparición del personaje de Antonie Doinel, alter ego del propio Truffaut y que interpretará a lo largo de 20 años el mismo actor, Jean-Pierre Léaud.
Antoine es un adolescente parisino no especialmente querido por su familia. Su madre, que lo tuvo de soltera, quiso abortar, aunque la abuela lo impidió, y fue reconocido por el que ahora es su padre. La falta de atención de su familia hacen de Doinel un alumno díscolo en el colegio, pero sus travesuras y la mala suerte que tiene al descubrir a su madre con un amante hacen que se vaya viendo encaminado hacia el delito. En el momento en el que lo comete, su propia madre hace lo posible por deshacerse del muchacho, que acabará internado en un centro para menores delincuentes, del que un día se escapa para poder ver el mar.