domingo, noviembre 12, 2006

¡Jo, qué noche!

Los buenos momentos existen. Son escasos pero cuando llegan resultan tan dulces y profundos que alejan del cuerpo cualquier sensación de vacío y te hacen flotar y flotar como en un sueño constante e infinito... Yo llevo unos tres meses experimentando algunos de estos momentos; ignoro hasta cuándo durará la racha, pero de momento ahí sigue y sería de estúpidos no aprovecharla. El último de estos momentos tuvo lugar el pasado jueves con los compañeros de 4º de carrera, los únicos que siguen dando algo de vida a la Facultad y que hacen que el término "estudiante de filosofía" siga cobrando sentido (su inquietud por el saber no conoce límites, una actitud que no se percibe en los demás cursos). Todo fue tan maravillosamente absurdo que sería inútil e innecesario enumerar el intinerario de aquella noche mágica. Tan sólo quería dar cuenta de lo feliz que fui durante aquellas horas y compartirlo con la gente de este blog. Que es precisamente lo que he hecho.