domingo, diciembre 10, 2006

Por otro día, también fuí feliz


Es verdad que está muy mal desearle la muerte a alguien, pero siempre se puede hacer una excepción; ésta es una de ellas. Eso es todo cuanto pensamos decir: un personaje de estas características no merece más atención por nuestra parte.

1 Comments:

At 7/6/07 22:05, Blogger Imzel said...

En su camita y con el dinero bien guardado debajo del colchón. Que pedazo de hijo de puta.

 

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