miércoles, diciembre 06, 2006

Por un día, fui feliz

La andadura de esta legislatura 2003-2007 comenzó con el merecísidimo encarcelamiento de Dimas Martín en prisión. Luego llegaron los casos de corrupción por parte de los peperos en Fuerteventura y Gran Canaria; ahora, a seis meses justos de las elecciones, se descubre "algo" de los oscuros negocios que la gente de ATI practica a diestro y siniestro.
He hablado con gente próxima al PSOE; al parecer, hasta hace no mucho, la intención de los socialistas era la de gobernar con CC, de ahí que su oposición desde que CC rompiera su pacto con el PP haya sido más bien blanda. Una blandura que culminó con la designación de grises candidatos al Cabildo y los ayuntamientos de Santa Cruz y La Laguna. Y por el silencio absoluto hacia los "chanchullos" políticos que se vienen cociendo en esta isla desde hace muchos años...
... Hasta que llegó Juan Fernando López Aguilar, el "¿vengador solitario?". Cuestionado en su propio partido por el fuerte odio que siente hacia los coalicioneros, y a raíz de la subida que le dan todas las encuestas, parece que Juan Fernando ha decidido echar toda la carne en el asador y jugársela a una sola carta. Para conseguirlo, nada mejor que sacar a relucir algunas de las perversiones políticas de ATI. No sé en qué acabará todo: si los lectores de El Día y demás similares continuarán en su ceguera, si la abstención y la izquierda radical se aliarán (se prostituirán) para echar del mapa a Rivero, Martín, Ruano, Mauricio y demás similares, si López Aguilar conseguirá gobernar con NC o se hundirá en la miseria. No lo sé, y hasta cierto punto ni me importa. Lo único que sé es que disfruté de lo lindo viendo la foto de Miguel Zerolo y de Suárez Trenor (no nos olvidemos del concejal coalicionero de San Miguel de Abona involucrado en una red de prostitución) en La Vanguarida, El Mundo o El País. Por un día, fuí feliz de que el resto del país pudiese comprobar de primera mano (aunque fuese por un solo día) el inmenso río de mierda que circula por las "islas afortunadas". Esperemos que no se quede en la mera anécdota (¡olvidamos tan pronto...!)